SAN JUAN.- La sanción a una alumna secundaria derivó en un escándalo político, ya que desde el momento en que se involucró la presidenta, Cristina Fernández, no dejaron de sucederse declaraciones de la Universidad Católica de Cuyo y de la propia Iglesia Católica, en defensa del acto disciplinario. La Casa de Estudios aseguró que actúa de acuerdo a las normas y rechazó sin mencionar el episodio, las duras críticas que recibió de la jefa de Estado, quien cuestionó la sanción. "Lamentamos que, sin conocimiento y ecuanimidad, se difundan hechos, se atribuyan pensamientos y se imputen conductas", declaró la Universidad.
Además, la entidad señaló: "nos sujetamos a las normas y actuamos conforme a los procedimientos legales, estatutarios y reglamentarios y en ese marco se desenvuelven las actividades". "Nuestras aulas están abiertas al debate sereno y respetuoso de ideas en el afán de contribuir a la formación profesional, ética y espiritual de los jóvenes que depositan su confianza en este colegio", agregó.
El jueves, el arzobispo de San Juan, Alfonso Delgado, respaldó a la rectora de la Universidad, María Isabel Larrauri, duramente cuestionada por Cristina por la sanción impuesta. "No se ha impedido hablar de la dictadura, sino que ha sido otra cuestión disciplinaria", afirmó Delgado.
La jefa de Estado había salido a respaldar a la alumna Micaela Isola, de 16 años, del colegio confesional Monseñor Rodríguez que, según sus dichos, había sido amonestada "por querer hablar de memoria" en un acto escolar realizado con motivo del 24 de marzo. Durante su discurso en cadena nacional, la mandataria mostró una foto de alumna. Luego, Cristina presentó otra en la que se observa a la rectora Larrauri cuando era joven, sentada en una platea junto a Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez, durante una ceremonia realizada en el auditorio del colegio en épocas del último gobierno de facto. (NA)